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Los
enigmáticos e imaginativos Geggy Tah vuelven con su proyecto
más ambicioso, su tercer lanzamiento, titulado "Into
the Oh". Se trata de un viaje lleno de gancho, un inolvidable
grito de fuerza y alma. Además de poseer todos los atractivos
que caracterizaron los dos primeros trabajos del grupo (melodía
embrujante, construcción ecléctica y claridad de ideas),
"Into the Oh" es un album de música primorosa y
letras incisivas, divertido con la vida, perseguido por la memoria
y repleto de reflexión.
Bienvenidos a Geggy Tah en el 2001. El caos creativo y la visión
glamourosa y ficticia de los anteriores trabajos, "Grand Opening"
y "Sacred Cow", sigue intacto, pero se ha refinado, se
ha empapado de vida y aderezado con experiencia. Into the Oh comenzó
a tomar forma a la estela del prodigioso éxito de "Whoever
you are" (Sacred Cow), un tema de amor de carretera que condujo
a que Geggy Tah se ganara una gran lista de fieles seguidores por
todo el mundo. El grupo (del que la revista Rolling Stone dijo que
"crea su propio mundo acústico. Completamente surreal
")
ha madurado desde entonces, pero no se ha dejado nada de la ilusión
y admiración que provoca por el camino.
"Comenzamos haciendo un disco de fiesta y terminamos por hacer
nuestro disco más personal hasta la fecha", afirma Tommy
Jordan, cantante principal y compositor del grupo. Ese resultado
quizá se deba al hecho de que en el trayecto que va desde
el primer al último piso de este proyecto producido por el
propio grupo, los diversos miembros se han visto afectados por una
mareante serie de cambios en sus vidas: nacimientos, muertes, bodas,
divorcios y más. En palabras de Tommy, "prepar este
disco ha sido como si hiciera un viaje de ida y vuelta al infierno,
me diera cuenta de que me había dejado algo allí y
al volver no recordara qué era aquello que olvidé".
Sea lo que sea que se olvidó, Jordan se ha encontrado aquí
con su voz, creando joyas tales como "Holly Oak" (A holly
oak tree is shading me/Planted by a passerby tossing acorn seeds/Til
one takes hold and grows to be/A shade of love inside a memory of/You
and me and that holly oak tree.) [Una encina me da sombra Plantada
por alguien de paso tirando bellotas, hasta que una agarra y crece,
para convertirse en una sombra de amor dentro de un recuerdo de
ti y de mí y de esa encina] y "Space Heater", con
su sorprendente calidez y vulnerabilidad (Do you know why we all
are here?/Is it to love or live in fear of/All of the bad, all of
the bad, I love the bad, I love the bad) [¿Sabes por qué
estamos aquí? Es para amar o para vivir con el miedo de todo
lo malo, todo lo malo, amo lo malo, amo lo malo].
En las demás composiciones la voz discurre plácidamente
desde lo vibrante y humeante ("Sweat") a lo pensativo,
lo melancólico y añorante ("Love is Alone"),
lo juguetón y trabalenguas ("Aliens Somewhere").
La miríada de influencias de Jordan, desde Curtis Mayfield
a los Beatles y más allá, es un acicate más
a la hora de aguzar su visión y ampliar su originalidad.
Tommy demuestra a lo largo de todo el album su pericia para casar
con éxito fantasía y conmoción. Encuentra como
siempre inspiración en los lugares menos imaginables, desarrolla
temas sobre la relación y el aislamiento, la tecnología
y la comunicación, el amor y la soledad; escribe el majestuoso
"Dumb Submarine" a la vez que juega con radios en honda
corta (If this is the age of communication/How come I feel lost/In
isolation?/My brain is a/Dumb submarine/Never descending/Into the
ocean) [¿Es esta la era de la comunicación?¿Cómo
es que me siento perdido? Mi cerebro es un submarino mudo que nunca
se sumerge en el océano]. Y "One Zero", con su
melodía binaria, compara a la mujer con un ordenador para
expresar la seducción y la limitación del dominio
digital.
Into the Oh está asentado en el formidable talento
musical de Greg Curtin y su ejército de pianos, clavinetes,
Wurzlinger, órganos B-3 y sintetizadores Moog, laminado con
ricas texturas aurales que no cesan de sorprendernos y premiarnos
con cada escucha. La visión multiinstrumental de Geggy Tah
vuelve a hacerse evidente, rindiéndose a una gran formación
de sonidos tanto convencionales como quiméricos, entre los
que se encuentran las extraterrenales excursiones del theremin de
Pamela Kurstin (de la que nada menos que Bob Moog ha dicho que es
"una auténtica virtuosa contemporánea del intrumento").
Entre otros placeres incluidos en este trabajo podemos escuchar
la colaboración especial de Laurie Anderson, que se pasa
para mandar una rápida misiva garabateada con "a postacard
from a strange cloud" [una postal desde una nube extraña]
en el tema "Aliens Somewhere", y el legendario batería
James Gadson (Aretha Franklin, Bill Whithers, et. al.) prestando
su experiencia intemporal en "Holly Oak", "Love is
Alone" y "Special Someone".
La cualidad más encantadora de Into the Oh puede que
también sea la más inefable: resulta reminiscente
a la vez que futurístico, combinando expresiones clásicas
con señales hacia un nuevo espacio. Son seducciones teñidas
de soul blanco, mezclas de baladas R&B con hilos narrativos
alternativos, déjá vus rítmicos clásicos
con fantasía de la era digital. Sus melodías irresistibles,
sus imágenes inverosímiles y sus letras con carácter
evocan un paisaje lejano aunque curiosamente familiar, uno que puede
que nunca hayas visitado, pero en el que no te importaría
descansar durante un rato.
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